miércoles, 29 de abril de 2015

Tres hechos insospechables

Así es, mis queridos lectores. Yo sé que extrañaban esta sección y yo no quería dejar pasar este mes sin postear algo referente al acontecer regional (y también para que no se diga que, si este abril hubo menos posts que otros meses, fue mi culpa).

Ya va:

Primer hecho: Ministerio de salud declara en emergencia a Piura por supuesta pandemia de 6 fallecidos por dengue y todo el país piensa que nuestra región vive al borde de un apocalipsis zombi

Y así fue como el día de mi cumpleaños, el 23 de este mes, me enteré por mi familia de Lima lo alarmante de esta situación. Todos me preguntaron si estábamos bien, porque habían visto por televisión que los hospitales estaban abarrotados, que había zancudos como cancha y que el estado de emergencia estaba decretado, cual guerra del fin del mundo.

En efecto, el ejército tomaría cartas en el asunto para prevenir
el apocalipsis de zancudos zombis.

Y yo es dije lo que siempre digo a estas alturas del año: que es normal, que siempre hay zancudos en este mes por las últimas oleadas del calor del verano (lo que se traduce en las últimas lluvias), el descuido de las autoridades y una ineficaz política de fumigación que debería hacerse, por lo menos, dos veces al año.

Segundo hecho: Autoridades prohíben el uso del casco cerrado y conductores de moto hacen realidad escenas del libro "Tubo, moto, palo y caja"

Bajo el lema "usar casco cerrado no me hace un delincuente", el día de hoy salieron a marchar los conductores de motos ("lineales", como les llaman aquí para diferenciarlos de las mototaxis, que tienen tres ruedas) a protestar por una ordenanza municipal que prohíbe el uso de los mencionados cascos y así facilitar el reconocimiento del rostro a través de las inservibles cámaras de seguridad instaladas en la ciudad.

Foto: RPP

Hace tiempo la respuesta mágica ante la inseguridad ciudadana se convirtió en cámaras de seguridad. Y así  ha surgido una fiebre mucho peor que la del dengue: la gente compra e instala con una fe ciega estos aparatos por todos lados; artefactos que, vale decir, hasta ahora no han podido siquiera ayudar a esclarecer un crimen como el del cambista.

Y como a la municipalidad y a las fuerzas del orden la virtud del raciocinio siempre les ha sido esquiva, ahora formularon el siguiente silogismo: "si en la mayor parte de asaltos se emplean motos y quienes manejan motos usan cascos cerrados para ocultar su identidad, entonces prohibamos los cascos cerrados y sanseacabó".


De más está decir que, mientras en el resto del mundo la tendencia es prohibir los cascos abiertos para darle mayor seguridad al conductor, acá se cree todo lo contrario. Y así, ahora hay que pagar una multa de 800 soles y exponerse a que decomisen tu vehículo por el grave crimen de usar un casco reglamentario (aprobado por todas las certificaciones de seguridad internacional) y no una mierda china de 8 soles que se rompe como un plato cuando se cae al piso.

Tercer hecho: Senamhi, sediento de titulares, quiso hacerse una y, para variar, murió en el intento

Después de haber conseguido tristemente su objetivo de figurar en todas las noticias con su misma birria de toda la vida (es decir, anunciando que se viene el fenómeno del niño) estos días el Senamhi apareció de repente, como un chiquillo aburrido que no tiene nada mejor que hacer, y anunció un "Niño relámpago":

Cómo nos meten el dedito...

La noticia en RPP decía así:

Desde hoy (martes) hasta el próximo viernes 1 de mayo, se presentarán lluvias de moderada intensidad en las regiones del norte del país, así lo informó el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi). Estas precipitaciones se registrarán en Amazonas, Áncash, Cajamarca, Huánuco, La Libertad, Lambayeque, Piura, San Martín y Tumbes. También, se prevé lluvias de trasvase en el sector costero.

De más está decir que no llovió un carajo.

Así que ahora soy un águila de Emaús

Hace dos semanas me encuentro colaborando, por iniciativa del señor Melquiades, en Emaús. Probablemente esté así todo un mes. Me entretengo. Hay que decir que en el área de bazar -donde me la he pasado casi todo el tiempo- todo es muy dinámico desde que abren las puertas… 


Hasta que cierran.

Así que apenas me fijo en la hora, ya se ha terminado la jornada y calabaza, calabaza me mudo a casa. Naturalmente, digo que me entretengo porque no me molesta el estrés de atender a los clientes. Me molesta cuando la presión viene desde arriba o es un mal psicológico que jode y jode en forma de: “tienes que llegar a la cuota o sino chau”, “si no vendes allá afuera hay mil que lo harán mejor que tú” o la muy mentada “hazte una, pe”. 

El área del bazar

Bienvenidos

Como ya lo anticipé, estoy delegado a apoyar en el área de bazar, donde hay de todo un poco: toallas, sábanas, pañuelos, vajilla, adornos de porcelana, zapatos, bolsos, y algunas cosas que me encantan como tazas para el café (que parece que vienen de algún lugar de Francia), corbatas y un reproductor de sonidos relajantes por el que todos preguntan y nadie compra.

En cierta forma esto me hace acordar a las expoventas de caramanduca. Y eso lo digo, muy a mi pesar de que debo sortear todas las manías religiosas de la institución, como sus oraciones (tomados de la mano) antes de abrir las puertas o sus curiosos afiches motivacionales.

"Los jóvenes se cansan..." (como algunos en este blog)

jueves, 23 de abril de 2015

El sofá que mató la calma

Tu sofá es un santuario. Es donde duendes y almas llegan a reposar para seguir caminando después. Tu sofá nos pertenece, nos hace viajar, nos transporta a lugares donde el cielo lo podemos ver desde arriba. 

Tu sofá nos arroja a profundidades de abismos oscuros y nos aprisiona. Nos encarcela obligándonos a abrazar nuestros cuerpos e intentar darnos vida con los labios.

Tu sofá crea mundos, miles de historias podrían escribirse allí. Libros enteros podrían intentar cubrirlo y no lo lograrían, tu sofá tiene más letras que muchos de los textos sagrados que inundan el planeta.

Tu sofá es a donde vienen a morir las brujas y santos que temen hablar de besos, hechizos y caricias. Aquí los esperamos, con la piel expuesta como un lienzo en blanco, tratando de ser uno otra vez, sin temor a que nos vean, viajando hasta los confines del espacio, sin gravedad, en tu sofá.



No me pidas que me levante, déjame seguir aquí, morir aquí. Déjame volver a nacer dentro de ti, déjame naufragar en el oasis de tu cuerpo, en el desierto de tu sofá.

Quiero quemar la ciudad desde sus cimientos y no parar hasta que sólo queden escombros, y que un diluvio inunde los restos de la civilización para que al final quedemos sólo tú y yo, navegando en ese sofá.


lunes, 20 de abril de 2015

No hay café, señor

Nuestro bien amado país, del que estamos bien orgullosos de haber nacido en esta hermosa tierra del sol, no es una nación en la que se distingue precisamente por su cultura cafetera. Cosa rara, sobre todo, por acoger lugares como Chanchamayo, Canchaque y Villa Rica, donde se hace el mejor café del mundo.

Igual la gente toma un montón de yerbajos entre emolientes, infusiones y otras cosas que más bien parecen para fumar. Pero con el café nada de nada. De hecho, le tienen infinitos reparos: que hace daño, que destruye el hígado, que te tiñe los dientes, que te pone nervioso o que te da cáncer. Y dentro de toda esa difamación, en Piura agregan: "¡...y con este calor!"

Así pues, con tanta mala fama, casi nadie se preocupa por abastecer correctamente las cafeterías con esta bebida. Al rededor del 50% de veces que voy a uno de estos establecimientos (por más de que esté la palabra grandota CAFÉ por todos lados) me dicen lo de siempre, que no hay y ya. Así como: qué ocurrencia, vaya a preguntar por café a su abuela.

De más está decir que, si hablamos de gustos, aquí muy pocas personas saben distinguir entre un café pasado y uno instantáneo. De hecho, hasta parece darles igual si en una cafetería les ponen lo que llaman "esencia" que, en realidad, es un concentrado de café que puede haber estado guardado por días, semanas y meses, mezclándose continuamente entre concho y concho.

No es de extrañar, entonces, que algunos piuranos hayan optado por otro tipo de bebidas, como el señor Hoyos, que han encontrado una fórmula más nutritiva y saludable para afrontar su día a día.


¿Cultura cafetera? Nula. Uno tiene que arreglárselas solo. Nuestro país te obliga a ello entre sus miles de paradojas como que, siendo uno de los principales exportadores de algodón pima, casi todos nos vestimos con ropa china de nylon y poliester; o que, teniendo cierta producción petrolífera que abastece a países asiáticos, la gasolina que pagamos siga siendo la más cara de toda Latinoamérica.

miércoles, 15 de abril de 2015

Nerón subió al cielo en cuerpo y alma

Él cruzaba por mi calle aquella lejana mañana de verano, fue la primera vez que lo vi. Me llamó la atención su caminar cansado, su respirar agitado por falta de agua y su pata trasera lastimada. Lo llamé de inmediato y al instante me miró y se acercó. Por un momento temí acariciarlo pero su mirada lo dijo todo, podía confiar en él. Largo rato lo acaricié hasta que lo vi más calmado, entonces le saqué agua y un trozo de pan. Los devoró al instante, me miró con una expresión de agradecimiento y siguió su camino. No me dejó curar su pata.

Días después lo vi otra vez, esta vez con mejor semblante y con la pata trasera ya casi curada, me miró de lejos y se me acercó corriendo. Movía el rabo sin parar y con su mirada me exigía agua y comida otra vez.  No dudé en alimentarlo y esta vez tuvo el atrevimiento  de entrar al garaje de mi casa, hizo un recorrido de reconocimiento por todo el lugar y hasta tuvo la osadía de marcar el territorio en un rincón. Y sin más, se fue otra vez muy campante. Yo sabía que regresaría tarde o temprano.

La situación se repitió muchas veces, ahora el can ya pasaba más tiempo en mi garaje y de alguna forma se sentía propietario de ese espacio. Mis padres, como era de esperarse, eran reacios a que el pequeño canino nos visitara tan a menudo. Pero de a poco fueron cambiando de opinión cuando el perro ladraba a los desconocidos que se acercaban a la casa. Podía llegar a ser un buen guardián.

Fue así que se decidió dejarlo en casa. Ahora había que ponerle un nombre, lo miré a los ojos y al perderme en su mirada, en un perfecto perruno ladró “Nerón”. Sea pues, le dije yo. Tras una ceremonia de nombramiento, ese pequeño perro pasó a ser conocido como Nerón.

Nerón y su amiga Negra

Nerón me acompañaba a todas partes, era un perro muy inteligente, aprendía rápido las cosas que yo le enseñaba. Ya se había memorizado dos órdenes muy claras, una para ladrar y otra para atacar. Claro que la segunda nunca la usamos contra otra persona, era más usada contra gatos callejeros que nunca se dejaban atrapar y cangrejos escurridizos en la playa.

Le enseñé también a andar en moto, sí, en moto. Yo me sentaba en mi pequeño vehículo y él de un salto subía también, se sentaba delante de mí y apoyaba sus patas delanteras en el timón, y así nos movilizábamos por la ciudad. Hablo más o menos del año 1999, en esa época la policía era mucho más permisiva con las motos. También le gustaba ir en carro, cuando yo subía a conducir la camioneta él inmediatamente se sentaba en el asiento del copiloto, y hasta se dejaba poner el cinturón de seguridad.

Nerón me acompañaba a la universidad. Los profesores no le daban mayor importancia ya que yo solía sentarme al final del aula y Nerón dormía al lado mío todas las clases (como varios de mis amigos). Así mi perro pasó a ser muy conocido y querido entre los compañeros de mi aula, tanto que mi equipo de trabajo fue bautizado como Producciones Nerón, e incluso mantuvimos el nombre cuando instauramos nuestra productora como algo ya legal.


Rápidamente el perro se ganó el cariño de mi familia. Incluso acompañaba a mi padre a su trabajo, a Emaús. Entraba a la oficina y se quedaba dormido rápidamente. Incluso participaba en las reuniones del personal de trabajo. Era muy gracioso verlo observando detenidamente a quien le tocara hablar, hasta parece que entendía lo que decían.

Nerón tomando una siesta en la oficina

Los problemas llegaron cuando una plaga de garrapatas invadió de a pocos la casa. Mis padres temieron por la salud de mi hermano menor y supusieron que era por culpa del pequeño perro. Llegaron incluso a darme un ultimátum: “Tienes una semana para regalar a Nerón”. No podía hacerlo, no concebía la idea de sepárame de mi pequeño compañero de aventuras. Intenté convencer inútilmente a mis padres de que cambiaran de opinión.

La solución fue de lo más inusual. Había un concurso de fotografía con temática de la ciudad de Paita. Con mis amigos decidimos pasar el fin de semana entre Paita y la playa Cangrejos y así tomar fotos. Se me ocurrió llevar a Nerón al viaje. Así mis padres pensarían que ya lo había regalado y tal vez al volver lo pensarían mejor. Aunque yo sabía que no cambiarían de opinión.

Nerón y el grupo de amigos que nos acompañaron a la playa

Esa fue la última vez que Nerón fue a la playa (ya lo había llevado algunas veces antes). Esta vez fue especial. Nunca lo vi tan contento, tan lleno de energía y tan libre. Nunca persiguió tantos cangrejos y gaviotas como aquella vez.

Nerón y amigos entre los peñascos de Cangrejos

Al regresar a Piura yo no sabía qué hacer. Lo más probable era que mis padres lo regalaran en alguna granja. Al llegar a casa, ya resignado, me dijeron que habían descubierto que la plaga no había sido causada por mi perro, sino por un vecino que tenía en su casa varios canes de forma clandestina. Además no solo mi casa había sido infectada, sino también varias casas aledañas. Así, Nerón fue admitido otra vez en mi hogar.

En Emaús solían colocar veneno para ratas en algunos rincones porque ocasionalmente los roedores hacían perjuicios. Mi perro era muy curioso. Ya se imaginan cómo acaba esto.

Yo no estaba presente cuando ocurrió todo. Estaba en la universidad. Al llegar a casa mi abuelo me dice que Nerón había comido del veneno para ratas y lo habían visto vomitando en el pampón que está afuera de Emaús.

Corrí desesperado a buscarlo, no lo encontré. Lo busqué por horas, días. Nunca apareció. Pero sentía mi corazón roto, de alguna forma podía saber que ya no estaba aquí. Ya no lo sentía. La única explicación que pude hallar fue la que me dijo mi abuela: “A veces los ángeles bajan del cielo y toman formas muy peculiares. Vienen a ayudarnos por un tiempo, cuando ven que ya no nos necesitan, se van. Pero no les gusta despedirse. Lo más probable es que Nerón ya acabó su misión contigo y ha regresado con los ángeles”

Nerón era un perro feo, fuerte y formal, pero era mi perro, era mi amigo.

Desde entonces creo y aseguro que Nerón subió al cielo en cuerpo y alma. Era un ángel. El dolor de su partida me hizo escribirle esta pequeña poesía que ahora comparto con ustedes:


PEQUEÑO Y HABLADOR              28/02/03

Una brisa cansada me decía
que tu aullido cesaba dulcemente
entre constelaciones perdidas
y sombras siniestras de muerte.
Aún recuerdo la incertidumbre de tus pasos
y los rasguños de amor dispersos,
nunca quisiste colores ni canciones,
mordías a la luna y ladrabas a la lluvia
y jurábamos que jamás volveríamos heridos.

No importa si algún día nos perdemos del camino
porque sé que nos volveremos a encontrar
en alguno de lo escondites que conocemos
o en ese mar confundido de lágrimas,
y aunque no sepas de colores
le rezaré al frío y a mis heridas abiertas
y a todas las gaviotas que perseguiste
y a todos los cangrejos que atrapamos
para poder recordarte en los relámpagos
y en las estrellas que llevarán tu nombre.

Siempre batallaremos en las noches solitarias
y seguiremos huyendo del sol.
Ya no me importa el destino de tu muerte
porque ya no habrán más ladridos a la lluvia
ni mordiscos a la luna,
ni promesas de relámpagos eternos,
ni risas en aquel lejano mar que te recuerda.

Y yo estaré esperándote, indeciso y callado,
mi pequeño y hablador amigo.
Y te elevaré por siempre esta oración
y aunque yo me encuentre vencido
volveré a caminar contigo,
hermano Nerón.

:)

martes, 14 de abril de 2015

Escogiendo la mejor cerveza del Perú

Así pues, un día de marzo de 2011 inicié con el señor Angel Hoyos, el reto de escoger de la manera más objetiva posible la mejor cerveza del Perú (dígase, la mejor cerveza que se distribuye a gran escala y que puedes encontrar, digamos, en cualquier bodeguita), basándonos únicamente en nuestro paladar y desechando todo tipo de mitos y rumores etílicos.



Tras esta primera prueba, donde dimos por ganadora a "Cristal", el fin de semana pasado nos reunimos con el señor Chunga y el señor Melquiades para hacer la segunda parte de este reto. Ello quedó registrado en el siguiente video:



Entonces, tenemos a "Cristal" como ganadora de la primera serie y "Brahma" como triunfadora en la segunda. Esto significa que pronto habrá una batalla final que, por fin, determinará nuestras preferencias cheleras y marcará la pauta de nuestros consumos del fin de semana.

sábado, 11 de abril de 2015

Yo vi Rápidos y Furiosos 7

Sí señores. Yo vi esa película. Pese a no haber visto ninguna de las seis entregas anteriores (lo cual era mi temor porque con tan sesuda trama igual podía no entender la historia de la parte 7).

Fui a verla convencido de que era una película de entretenimiento, para pasar el rato y comer clandestinamente las hamburguesas que introducimos con sigilo en la sala del cine. Yo no he parado de reír.

Otro motivo que me hizo verla fue el morbo. Se supone que el actor Paul Walker no había terminado de rodar sus escenas cuando falleció y por ende, el guión de la peli había sido modificado para que muera a media película y no haya problema con la historia. Bueno, yo quería ver cómo lo matan en la peli.

Pero SPOILER ALERT no muere en ningún momento. Parece que con cada escena de acción va a morir, pero no, el Walker sigue caminando. No es sino hasta el final de la película donde se nota que no es él. En una escena en la playa se nota que la cámara hace un sobre esfuerzo por no enfocarle el rostro. Aunque su ausencia se evidencia mucho en la última escena. Cuando sonríe como despidiéndose del personaje que interpreta Vin Diesel  (no sé si es escribe así y no pienso googlearlo). En esa escena se nota que es un personaje puesto digitalmente a la fuerza, se nota la capa sobrepuesta. Mal final.

Desde el inicio la peli te introduce en un mundo para “hombres”. Todo son explosiones, golpes, peleas alucinantes, tetas y culos hasta el cansancio y escenas de acción que en la vida real serían IMPOSIBLES de realizar. Por ejemplo, Vin Diesel y el malo colisionan sus respectivos coches a una velocidad desmesurada y salen ilesos. Joder, si acá una combi cuando se estrella mueren al menos dos, no me imagino lo que sería una colisión frente a frente entre dos coches corriendo a más de 100 km/h.



Las actuaciones son malas, con diálogos sosos, predecibles y risibles. Me recuerdan las pelis de “The expendables”. Los efectos visuales son lo único que salvan la peli, aún así. Muy poco creíble todas las situaciones. A ver, si un coche se cae por un precipicio con dos personas dentro. Lo normal es que después de varias vueltas de campana cayendo hacia el vacío, los tripulantes terminen hechos mierda. Pues no, en esta peli, salen caminando, ilesos y con ganas de seguir metiendo patadas.

Al final se hace un pequeño homenaje al fallecido Walker, pasando varias de sus escenas de las películas anteriores de la saga. Este homenaje me hizo recordar mucho el final de Dragon Ball GT, cuando homenajean a Gokú.



Entiendo que este tipo de películas tengan su fanaticada, supongo que el mundo de los coches y las carreras puedan llamar la atención. Pero de allí, al hecho de tener que soportar una saga de pelis que amenaza con sacar dos entregas más, y que por culpa de sus estreno nos priven de otras buenas producciones, pues no se pasen. Además, tienen el descaro de estrenar una versión en 3D, que supongo que debe ser más malo que “Sharkboy y Lavagirl”.

Así que, mi recomendación (y léase con la voz de Melcochita): NO VAYAN!!




Me disculpan, me voy al estreno de Asu Mare 2 jaja

Erase un muerto molesto, un ave nonata y una bajada de peso.

¡Buenos días o tardes o noches! (Ya sabéis, dependiendo de cuando lean esto)
Hace mucho tiempo que no posteo, ni este ni en mi otro blog (antes de que don Aguirre venga acusarme de traidor o desertor o como sea jajá).  Está semana no les traigo uno de mis sueños fálicos como dice don Melquiades, en está ocasión traigo un poco de todo lo de esta semana en tres pequeñas o extensas partes.
Primera cosa: Paul Walker, que en paz descanse y que nos deje descansar a todos.  Vale ya que el tipo murió y que la saga de Fast and Furious tiene un montón de seguidores como los fieles de la iglesia católica, pero el tipo no actuaba nada. Cojones que si lo van a recordar por algo es por su personaje en esa saga, y porque salen autos que cuestan la mitad del premio de la Tinka de lo contrario la saga no hubiera prosperado, ni la fama de este señor.


No soy un experto en actuación señores, pero me precio de ver de todo pero también distinguir las actuaciones medianamente destacables, de las buenas y de las que no llegan a nada. Una serie de películas que siempre van de lo mismo y que tienen a un Vin Diesel intentando pegarla del padrino diciendo “La familia es lo más importante”, puedes robarle a todo el mundo, hacer todas las cosas ilegales mientras que cuides a tu familia. Pero bueno lo que más me estresa de todo como ya dije es el mal actor de Paul Walker.

¡Déjenlo descansar en paz cojones! ¿Por qué tengo que ver de 20 noticias a 15 que lo nombran? ¿Qué estoy pagando?  Lo peor es que son diarios con cierto prestigio los que están repitiendo estos titulares. Sé que tal vez es para tapar las tonterías del gobierno y de los primeros 100 días de las alcaldías que para variar no han hecho nada, pero ya cámbienme los titulares.

Segunda cosa: He sido marcado por el pollo. La mañana del viernes 10 de este mes de Marzo, desperté desnudo para variar y cuando me disponía a coger el celular que dejo al lado de mi laptop mientras duermo me lleve una sorpresa. Al principio, ya que siempre me quito las gafas para dormir, no distinguí bien lo que había en la mesa, pensé que era vomito de gato cosa rara ya que la felina de la casa no sube al segundo piso donde duermo. Pero no tarde en terminar de despertar y sumado al hecho de que me coloque las gafas antes que los calzoncillos descubrí con estupor lo que era aquel supuesto vomito: Un pollo nonato. Así es un pollito denominado wilo en esta zona de la región, por su cuellito alargado, estaba sobre mi mesa entre mi celular y mi laptop.
Inmediatamente me puse una bermuda y baje con la laptop de mi habitación, el celular en mi bolsillo y en la mano libre una bolsa con el cadáver al que parecía que le faltaban dos días o tres antes de salir del cascarón. Le explique a mi madre los sucesos, pensaron que era de un ave que a veces se cuela en mi cuarto pero no era así, ya hemos visto a pollos recién nacidos y otros muertos dentro del cascarón y esté claramente era un pollo. Mi hermano graciosamente decía que era brujería y que queme el pollo por las dudas (el pobre ha visto mucho supernatural, solo le faltó decirme que le eche sal antes de quemarlo). Mi madre solo escucho mi deducción que luego de un rato creí era la acertada.
Resulta que a dos casas de la mía hay un corral de diversos animales de granja, de la cual ya hemos recibido aviso que es un nido de ratas dicho sea de paso. Sí, eso está confirmado por las dos casas que hay entre el corral y mi cuarto (Porque está a la altura de mi cuarto), ratas del tamaño de un gato adolescente y a mí esto me da repelús. Pero bueno aparte de las ratas los techos alrededor de mi casa están repletos de gatos que llegan atraídos por el aroma de mi gata, que como dice aquella vulgar frase para ser gata es muy perra.  Dicho esto mi deducción es fácil de adivinar pero se las cuento: Sucedía en la noche, cuando don Gabriel dormía plácidamente con las bolas al aire, que a dos casas los parientes de los políticos, llamados cheffcitos en una película de Disney, acudieron a la granja de doña Gertrudis la mamá gallina quien esperaba los días para que sus dulces crías nacieran.
Pero don Pepe ratonera estaba hambriento y acudió a la granja. Después de destrozar la incubadora natural del polluelo, huyo ante los cacareos de los acompañantes de doña Gertrudis. Raudamente las huidizas patas de don Pepe hallaron la salida del corral y treparon por los techos circundantes, pero su sonrisa triunfante, bajo la cual iba atrapada el polluelo, se borró. Reflejando la luz de los faros, la pandilla de Gaturro el gamberro observaba a don Pepe, saboreando su pelaje gris antes de siquiera lanzarse al ataque. Y todo sucedió en menos de un minuto, don Pepe huyo a toda hostia del sitio, cruzando los techos intermedios, pero una gran pared bloqueaba su avance y decidió treparla lo más rápido posible, mientras los felinos se separaban para rodearlo al llegar al techo de aquella habitación. Don Pepe rápidamente encontró una abertura en la pared y junto a su presa se infiltro en la habitación, ruego a Dios que no haya caído sobre mi pellejo en el momento de la entrada, pero al parecer otro gato logro escabullirse por el tragaluz que existía en ese dormitorio. Rápidamente don Pepe huyo del lugar, ante el susto que le propino don Gaturro su pequeña e inanimada presa se le resbalo de sus dientes de roedor. Y es así como apareció ese regalito en los aposentos de don Gabriel.


Luego de esto haré una limpieza a fondo de mi cuarto por si encuentro alguna nueva pista de este misterio o crimen de granja y me iré a cagar en los muertos de la dueña de la granja.


Tercera cosa: algo que me tiene animado y no es que empiece el penúltimo ciclo de IPAE (¡Por fin!). He retomado el gym, ya llevo más de 8 días de dieta rigurosa y ejercicio, tal como hice hace casi un año, antes de la desgraciada llegada de Don Melquiades, es broma no te mosquees. El caso es que había subido 20 kilos, de los cuales ya voy perdiendo siete, gran parte a que mi dieta se compone de fruta, te con leche descremada y pollo 100 gramos dos veces a la semana, cero azúcar, carbohidratos prácticamente inexistentes en mi dieta, además de cero alcohol, y una o dos latas de atún a la semana, si es que no hay pescado. Mucha agua y algunas vitaminas para compensar la dieta rigurosa.


Además de eso corro 7 km o más al día, 85% corriendo y 15% trotando o caminando,  y el resto de ejercicios que me funcionaron en el pasado. Estoy contento ya veo los resultados en mi salud, pues cuando tengo sobre peso tengo dolores en algunas articulaciones, pereza y además dado mis problemas de columna despierto con dolor de espalda. Todos esos malestares han desaparecido, es más mi columna se está encuadrando mucho más que con la terapia que me dio el terapeuta primo de Puyol (O como se escriba, yo no soy muy de futbol).
Y bueno eso es lo que está aconteciendo en mi semana, algo que me pone de mala leche, algo que me dejo desconcertado y/o asqueado y algo que me mantiene motivado, fuerte y determinado. En fin tal vez está última parte sobre la bajada de peso sea algo presuntuosa o narcisista que se yo, pero es algo que me beneficie en la parte de la salud, cosa que debo cuidar debido a los antecedentes familiares que tengo.

Bueno familia y amigos, esto ha sido todo por este día, espero volver pronto con más notas y que Don Aguirre no se queje que no he sido tan fantasioso esta vez. Nos estamos leyendo. 

sábado, 4 de abril de 2015

Cayendo gordo

Bien, bien... inauguro el mes de abril (el de mi cumpleaños) con este post; dignísimo representante de la etiqueta "Día a día". 

Me encuentro en Starbucks y son las 9:30 pm. Me siento feliz porque he tenido un día como aquellos. Disfruto con nostalgia alguno que otro momento de libertad (de momento mi novia está con su familia en Sullana), aunque algunas cosas por ahí no salieron como lo esperado. Por ejemplo ayer, que tras casi dos semanas de dieta, la sobrina de Paty digo en voz alta no sólo que estaba gordo sino que estaba engordando, motivo por el cual todos los entonces presentes se rieron y alguno me preguntó con mucho tacto: "¿Cuánto es lo máximo que he llegado a pesar?"

En fin, no voy a darle cabida a cuestiones estéticas y mucho menos a un comentario sobre mi edad que recibí por postear un video en mi canal de Youtube. Finalmente, las cosas estéticas son efímeras y lo esencial, como decía el Principito, es invisible a los ojos.

La foto de hoy, portada de mi último video
Qué chucha, yo no me veo tan mal.

Hoy he hecho todo lo que me gusta: me levanté relativamente tarde, tomé café, paseé en moto y me compré un libro (a propósito del video: la obra compl selecta de Arthur Conan Doyle). Pero lo mejor de todo es que escribí todo el día. Y eso hace mucho tiempo que no me sale.

Señores: de momento estoy en proceso creativo. La inspiración me ha brotado como no ocurría en varios años y estoy trabajando en una novela que por el momento va en el capítulo 7 (sin corrección). Espero tenerla lista en la segunda mitad del año y poder publicarla. Será, para variar, una sátira política donde retrato el microcosmos sullanero, en representación de la vida política nacional.

De momento mi título tentativo es: "Políticamente correcto". Aunque se aceptan sugerencias.

martes, 31 de marzo de 2015

Crónica de una instalación fallida 1

Desde la quincena de enero Paty y yo convenimos en que necesitábamos servicios de Cable e Internet. Yo de Internet, Paty de Cable y, por alguna razón que desconozco, las empresas operadoras convinieron en que también necesitábamos teléfono fijo.

Convinieron en que necesitábamos este moderno aparato.

De esa manera, en un par de días analicé el mercado y di cuenta de que teníamos dos alternativas: 

En primer lugar teníamos el paquete Chori Movistar, que ofrecía 68 canales de cable, Internet de 2Mbps y 30 minutos de teléfono fijo. Todo al costo de 69 soles el primer mes y, a partir del segundo, 130, excluyendo el gasto de instalación, que eran 70 soles. Así que, en resumen, siempre había que pagar 130.

En segundo lugar estaba el paquete Claro, que ofrecía 90 canales de cable, Internet de 2Mbps y 60 minutos de telefonía fija. Todo al costo de 69 soles los dos primeros meses y, a partir del tercero, 130 y sin cobrar instalación.

A pesar de las evidentes ventajas del plan Claro optamos por Movistar por una razón un poco caprichosa:  Telefónica tenía un canal llamado "Plus Tv" que era el favorito de Paty y, por desgracia, era exclusivo. Así pues, contratamos servicio llamando al 104, que es el canal oficial de Movistar para hacer todo tipo de gestiones.

A Paty le dijeron que la instalación la realizarían a partir del séptimo día de solicitado el paquete, ya que Osiptel (Organismo de Supervisión de Inversión Privada en Telecomunicaciones) establecía que podía hacerse hasta en 15. Yo recordaba que en Claro me dijeron que esto se llevaba a cabo en dos días, pero me quedé callado pensando que a lo mejor era una de esas mentiras auspiciosas que se dicen cuando se vende un producto.

Naturalmente, esperamos los siete días y luego los quince y no nos habían instalado ni un tornillo. Así que Paty llamó (lo hizo ella porque era la que contrataba el servicio, de lo contrario el tema no se habría llevado con tanta elegancia) a los de Movistar para preguntar qué había pasado. Para sorpresa nuestra, en la empresa le respondieron que en el sistema no se había registrado ningún pedido a su nombre.

Con un poco de rabia contenida, Paty se esforzó por tratar bien a los señores del 104 y les volvió a hacer la solicitud (llamada que se prolongó durante toda nuestra cena). Sin embargo, cuando estaban procesando el pedido, le dijeron: "Lo sentimos, no estamos ofreciendo servicio en la zona especificada"; lo cual resultaba raro, puesto que vivíamos al costado del almacén central de Movistar y todos los días veíamos a sus operarios instalando equipos en departamentos vecinos.

Con gran desazón decidimos volver sobre nuestros pasos y contratar el paquete Claro, no sin antes quejar a Movistar con Osiptel por la demora de la instalación y por la mala información brindada. Cosa inútil: resulta que en Osiptel nos dijeron que había que presentar primero un reclamo en en la empresa operadora y que esto debía hacerse de forma personal y por escrito. Comprensiblemente, Paty me dijo que no tenía tiempo para salir del trabajo y hacer toda la gestión. Así, pues: Movistar se quedaría impune.

Ahora bien, el lunes de la tercera semana del suplicio, justo antes de que Paty se comunique con Claro, la llamaron de Movistar para decirle que -ahora sí- tenían servicio y que ya podía efectuar su pedido. Paty, avivada por el recuerdo de su canal favorito "Plus Tv", realizó la solicitud sin consultarme, esperando de todo corazón de que ahora las cosas se den.

Pero no fue así.

Pasaron siete días y cuando le pregunté (o recordé) si había llamado a Claro, ella me confesó todo con lagrimas en los ojos. Muy a nuestro pesar Telefónica otra vez hacía de las suyas. Y es que, vencido un nuevo plazo de 15 días, Movistar no nos había instalado nada. 

Paty, ahora sí enfadada, llamó a reclamar al 104. La respuesta fue confusa: "No hay cable en esa zona. Si quieren poner el servicio, tienen que hacer un nuevo pedido para que instalen antenas parabólicas. Las antenas tienen un valor adicional junto con los "decos". En total saldría 130 soles aparte de la instalación y esto será debitado de sus futuros recibos".

Tan hastiados estábamos ya de telefónica y sus mecanismos fraudulentos que aceptamos los términos con la condición de que se instale todo a la brevedad, porque ya teníamos más de un mes (35 días en total) solicitando sus servicios. De ese modo, por fin aquel sábado vinieron. 

Hasta en España: FACUA Elige a Movistar la peor empresa del año
http://bit.ly/1NAXciH

Todo ocurrió en 5 minutos. Los técnicos analizaron las instalaciones del edificio y me dijeron: "señor, sí hay cable. No le podemos instalar las antenas". Yo les respondí: "muy bien, no lo hagan. Mejor pongan el servicio normal y así nos ahorramos el costo de esos aparatos". Ellos me contestaron con gravedad: "No se puede. Tiene que deshacer el pedido llamando al 104 y esperar 30 días para que se procese la cancelación. Recién entonces podrá extender una nueva solicitud. De lo contrario le van a cobrar este mes como si ya le hubiéramos instalado las antenas".

Deshicimos el pedido pensando mandar al carajillo a Movistar. 

Sin embargo, en la agencia de Movistar nos trataron muy bien y acabaron por alentarnos a volver a tentar la instalación. Nos dijeron que cuando se llama al 104 siempre ocurren esas cosas. Que si hacíamos la solicitud mediante un ejecutivo de ventas de Piura, la iban a sacar adelante lo más pronto posible. De hecho, se comprometieron con Paty a que, si pagaba la instalación el sábado, le programarían el servicio para el miércoles de todas maneras (lo que es más: ya estaba anotado en el sistema). 

Fui a pagar la instalación el sábado y esperé una hora entera para hacer el abono porque, paradójicamente, en la única caja donde se podía pagar la cuenta (me explicaron que tenían una impresora con tinta especial que brillaba en la oscuridad o no sé que mierda) no había sistema. 

Joder.

Naturlamente, llegó el miércoles y no nos instalaron un carajo. Paty ya no quiso ni llamar. Agotada, hastiada y perturbada, al fin, sólo quería dejar pasar el asunto que tantas penurias nos había causado. "Esperemos los siete días que dan de plazo", propuso.

Pasaron 7 días y  nada. Entonces, y ya adelantándonos a la posible respuesta de Movistar, decidimos completar los 15 días establecidos por Osiptel (vale mencionar que, hasta el momento ya habían trascurrido 50 días desde que hicimos la primera solicitud).

Por fin llamaron a Paty. La respuesta fue más que definitiva: "Lo sentimos, no se va a poder instalar el paquete internet-cable porque la zona donde vive está saturada. Su pedido ha sido suspendido". En ese momento yo me encontraba como el Joker de Heath Ledger, aplaudiendo...


Así pues, ante la infinita eficiencia de los amigos de los que son más y pagan menos, por fin fuimos a Claro a pedir el servicio, no sin antes hacer las respectivas quejas en Telefónica. Paty se las tuvo que soplar. Pero no era para menos. Le dije que hiciera 4 reclamos separados y no  uno, como bien quería Telefónica, probablemente para responder alguna mierda que no sabe a nada como "Sentimos que haya experimentado ciertas deficiencias en nuestros servicios de atención, en Telefónica del Perú nos esforzamos por brindarle cada vez un mejor servicio. Buen día".

A la fecha, vamos esperando 3 días desde que hicimos la solicitud en Claro. No hay internet, no hay cable, no hay teléfono. Tampoco se sabe nada del dinero que aboné para los gastos de instalación en Movistar.

Lee la segunda parte aquí.

sábado, 28 de marzo de 2015

Volviendo a la realidad

Así pues, yo también estoy de vuelta. Mis motivos, justificados: toda esta semana estuve preparando una serie de reseñas bibliográficas que publiqué en mi canal de Youtube. Lamentablemente éstas no tuvieron el éxito esperado, pero al menos allanaron el camino para depurar el estilo de Monitor Fanasma.


Mientras tanto, aunque de manera voyerista (casi casi como el señor Hoyós), he ido siguiendo este blog y he comprobado de manera silenciosa mis más profundas sospechas: los señores Gabriel y Jonatan viven en la irrealidad. 

Veamos: luego de mi colosal informe sobre la inflación en Perú, Melquiades escribió un post dando rienda suelta a sus más íntimas fantasías. Don Chunga, por su lado, no se quedó atrás y no se le ocurrió mejor forma que hacer escuelita contándonos un sueño. Un sueño.

¿Qué pasó, muchachos?

Bueno, siendo el caso, creo que de nuevo me toca poner la cuota de realidad aquí. Y para que se vea que soy un blogger serio -y por consiguiente original- reportaré lo ocurrido esta semana en Piura así:

Tres sucesos asombrosos

Primer suceso

Todo empezó el viernes pasado, cuando una cuadrilla de malhechores intentaron asaltar una financiera en la avenida Loreto (al costadito de mi ex colegio).


Los ladrones (¿Cómo dirían los periodistas? Ah, sí, "facinerosos") llegaron a las 2:30pm al local de una recientemente inaugurada financiera pero la policía, que les seguía los pasos, los interceptó en plena faena.

Entonces todo se convirtió en una película del salvaje oeste: disparos por acá, tiros por allá; correteos aquí, persecuciones por allá... y en un momento imprevisto todo acabó de la siguiente manera:

Foto: Correo

Lo que en estilo Western se retrata bien en "Por un puñado de dólares" y aquella escena final en la que Clint Eastwood contaba cadáveres en una carreta...



Segundo suceso

Tras un par de lluvias de cierta copiosidad, el Senamhi, que previamente había previsto un año seco, renovó su autoridad en vaticinar que llovería todo marzo. Y así, viendo que el público respondía positivamente (es decir, con preocupación) ante sus predicciones, decidió soltar la bomba de todos los años:

Foto: Rita García
Así es señores: ¡No hay año que no haya Niño para el Senamhi! 

Y lo que más indigna es toda la sarta de periodistas muertos de hambre que no hacen sino atiborrar las portadas con la misma información fallida, esperanzados en que esta vez sí la chunten. Lo que no es novedad. Si mal no recuerdo, aún tengo frescos titulares al estilo: "Perú va al mundial Francia 98".

Alguna vez le acertarán con lo del Niño. Aunque pasen 100 años. Luego, serán héroes.

Tercer suceso

Ayer la ciudad soportó todas las inclemencias de la naturaleza sin que cayera una sola gota de agua. Curioso fue el caso porque cerraron el Puente Cáceres "por precaución", sólo porque la represa Los ejidos soltó un poco más de agua al río (lo cual es normal a estas alturas del año).

Foto: El tiempo
De todas maneras, la medida de precaución no hizo más que generar pánico y traer el recuerdo de las lluvias del 98, cuando Piura y Castilla estaban incomunicadas y los puentes se abrían por escasas horas, de modo que, si se te pasaba el tiempo, podías verte atrapado todo el día del lado equivocado el río.

Algunas personas por las redes sociales adelantaban rumores,
como César Leigh, que de momento tuvo que rectificarse.

No sólo se cerró el puente. Hay que decir que también hubo apagones en distintos puntos de la ciudad, gran congestión vehicular (lo que, para ser franco, creo se debe a que era fin de mes) y un calor de los mil demonios.

lunes, 23 de marzo de 2015

Érase una pesca, un concierto con strepper y una rubia asustada

¡Buenos días a todos! 

          Paso después de varios días por acá, al igual que mis compañeros que deben estar piteando y por eso siento un zumbido en mis oídos. O también puede ser mi consciencia que me hace sentir culpable por mi escasa participación en las últimas dos semanas.
Pero bueno ya estoy aquí, trayendo un nuevo post para esta semana, para este post no traigo la breve reseña de un viaje, no suelo hacerlo tanto como quisiera. Sé que querer es poder, lástima que mis poderes no cubren el coste de pasajes y estadía en hoteles, sin mencionar las comidas y el tiempo que dejo de generar ingresos, por generar gastos. Me vuelvo a desviar del tema, así que querido diario vengo a comentarte una pesadilla que tuve hace dos o tres noches.
Aquella noche como siempre, después de la jornada laboral, procedí a quitar el sudor y olor con el que el verano adorna mi cuerpo todos los días, para retirarme a mi cuarto a escribir unas cuantas cosas, leer algunos blogs y checar Facebook and Twitter. No tarde en caer presa del escozor de unos ojos arenosos, supongo que sandman estaba acosando detrás de ventanas oculares reclamándome a su mundo. Así que como de costumbre busque una de mis series españolas favoritas y procedí a la reproducción de uno de sus videos, para que me arrullara en la búsqueda de un sueño agradable.
Fue uno de esos sueños múltiples o sueños segmentados, como una obra que se presenta en distintos actos pero que no suele guardar demasiada relación con su predecesor o antecesor. Estaba a orillas de un lago pescando con mi hermano, cosa rara ya que de entrada mi hermano y yo no tenemos ni puta idea de pescar. Sin mencionar que nuestra definición de pescado es lo que encontramos en el mercado o lo que madre trae ya del mercado. El caso es que mi hermano estábamos ahí, conversando de alguna tontería mientras esperábamos algún tirón del cordel que nos indicara que habíamos tenido suerte.


Justo en ese momento de risa fraternal, fue cuando todo pasó. Una corazonada invadió mi ser y me indico que mi hermano y yo debíamos salir de ahí cagando leches, algo muy gordo estaba por ocurrir y estábamos en el lugar correcto para mandarnos a la mierda. Mi hermano entre risas no presto mucha atención, pese a que me puse de pie de forma sorpresiva y con los ojos como platos.
El día no tardó en darme la razón,  la tierra se empezó a sacudir y ondas se dibujaron en el lago, que parecían querer alzarse imposiblemente sobre su pequeño espacio. Armando, mi hermano, no tardo en ponerse de pie y junto a mí emprendió la carrera lejos de aquel lugar, pero no fuimos demasiado veloces.
Tan pronto como empezamos a correr algo exploto bajo las aguas, desencadenando una serie de eventos que ninguno de los esperaba.  Una fisura tan ancha como un cilindro se empezó a abrir en el suelo accidentando, creciendo en dirección a nuestros no muy veloces pies. Pero nuestras esperanzas de salvación se terminaron de romper justo cuando un árbol se derrumbó sobre su sitio, bloqueando nuestro avance, e inmediatamente cuando corríamos para rodearlos, el suelo bajo mis pies desapareció.
Armando pudo saltar asustado, cayendo sobre el árbol que se mantenía como una isla sobre la fisura, gracias a su gran longitud. Pero yo caía y caía en la oscuridad, en un grito que no termino de brotar de mis labios y justo cuando pensaba que iba a golpear el oscuro fondo, abrí los ojos.
Me vi rodeado de gente y estaba en un recinto más grande del que hubiera visto en mucho tiempo, la luz del sol nos bañaba a todos. Noté la algarabía de la gente que me rodeaba las sonrisas de hombres y mujeres, como en una especie de concierto de música electrónica, y de algo así se trataba pues el sonido fue lo que llego después. La gente más próxima a mi sitio me tocaba la espalda animosamente, mientras las chicas se reían según los chascarrillos que soltaba el animador de la fiesta.
Entonces fue cuando solicitaron desde la tarima un hombre del público, miles de manos parecieron golpear mi espalda empujándome hacía adelante. Y la emoción se desencadeno en jalones que terminaron por ponerme justo en las escaleras que subían al escenario, para instantes siguientes estar al lado de un animador español. Fue entonces cuando caí que estaba en España, pero mientras mi cerebro procesaba la información que recibía, sin prestar atención a lo que decía el ocurrente animador.
-Y con ustedes Amador Rivas y su Mandanga Style – anuncio y miles de voces vitorearon eufóricas.
El sonido de una parodia del Gangnam Style empezó a vibrar en los gigantescos parlantes. Un tipo con un aire a Bardem apareció en el escenario y contrariamente a su típico baile estúpido, empezó a bailarme a mi mientras se desnudaba, mismo strepper, mientras mis ganas de salir corriendo de aquel lugar aumentaban, menos prendas tenía aquel sujeto, y cuando pensé que lo peor se acercaba todo acabo con un aplauso, para continuar en una despedida general del anunciador, que gritaba que era el final de evento. Baje del escenario conmocionado por lo sucedido, deseando que ninguno de mis amigos hubiera visto aquello, cuando el grupo que me rodeaba minutos antes se acercó a mí.
De entre ellos una rubia se arrojó hacia mí, enredando sus brazos en mi cuello mientras plantaba unos labios carnosos sobre los míos, dándome un apasionado beso que concluyo en risillas por el show en el que me habían metido minutos antes. Yo no entendía muy bien aquello, estaba seguro de que en mi vida había visto a esos jóvenes, y mucho menos a aquella rubia de labios tentadores y unos ojos que te paralizaban.



-Vamos, cari – dijo la muchacha juguetonamente, mientras me arrastraba a las puertas de salida de aquel recinto.
El resto del grupo desapareció en cuanto ella y yo llegamos a las calles, una serpenteante red de veredas y asfalto surgió ante mí, lleno de escaparates que nunca había visto, al menos no en mi ciudad. La rubia se colgaba de mi brazo, y cuando desvié por un momento mis ojos de su rubia melena caí en una nueva sorpresa, como si tuviera pocas. Otro hombre me miraba desde mi reflejo en los escaparates.
Exactamente, no era yo, era un tipo demasiado distinto, un par de palmos más altos y más delgado. Dos esmeraldas reemplazaban mis habituales ojos marrones, y unas facciones bajo las cuales mi padre se hubiera planteado dudas sobre la paternidad, y hasta yo. Mientras el asombro seguía devorando mis sesos, el paisaje se desfiguro, los edificios empezaron a envejecer, hasta desaparecer y un nuevo paisaje empezó a crearse ante cada nuevo paso que dábamos.
La rubia parecía un poco sorprendida al igual que yo, aunque tal vez no por la misma cantidad de sorpresas, mientras que el paisaje terminaba de plantarse frente a nosotros. Un árbol rodeado de un charco de agua sucia, mientras miles de ramas amontonadas montaban pequeñas montañas alrededor de todo, justo sobre eso estábamos parado. La chica de cabello dorada recogió una de las ramas que era tan gruesa como su brazo y formulo la pregunta ante aquella rareza.
-Dicen que esté es el sitio al que apuntan todos los demonios de nombre Gabriel – dije, con voz reverberante, una voz tan impropia de mí y, por los ojos como platos de la muchacha, del cuerpo que ahora ocupaba -. Este es nuestro pequeño infierno, nuestra casa y nuestro último recinto y todas las almas que se reúnan en nuestras redes perecerán.
El miedo subió por mi garganta, y podía ver el mismo sentimiento reflejado en los hermosos ojos de la muchacha que parecía congelarse en su sitio, incapaz de huir, Mi voz seguía distorsionándose pronunciando palabras oscuras que jamás me imagine, mientras intentaba llevar mis manos hacia mi boca, pero mis manos apuntaban hacía la chica. Y justo cuando más miedo sentía desperté.

Lo edite un poco, como a muchos a mí los sueños me empiezan a desaparecer de la memoria poco después de despierto, pero es casi un 90% fiel de la pesadilla original. Bueno ahora me despido y les deseo un gran fin de semana a todos.

viernes, 20 de marzo de 2015

La muchacha de ojos de papel

La última vez que vi a la muchacha de ojos de papel fue en la ciudad de Bilbao, afuera del Guggenheim. Ella había ido al concierto de su grupo favorito. Y desde muy temprano, ilusionada, daba vueltas cerca a las puertas del recinto para poder entrar y disfrutar de la música de los Arcade Fire. Yo la miraba de lejos mientras ella paseaba por el museo y sus exteriores, temía acercarme demasiado.


La lluvia despertó y empezó a humedecer lenta pero incansablemente toda la ciudad, el agua corría fuerte sobre la avenida principal. Así que la muchacha de ojos de papel, con sus pequeños pies corrió por las calles para refugiarse en un restaurant de comida china hasta que pase el aguacero y el viento cesara su furia, además, ya estando allí, aprovechar para almorzar. Yo la miraba desde la acera del frente, a través de la ventana, no me importaba abrazar la lluvia con tal de seguir observándola.






Afuera, la ciudad la esperaba paciente, y poco a poco el sol se escapaba por las ventanas. De un momento a otro se apagó la lluvia y la muchacha de ojos de papel, con su piel de crayola caminó sigilosa hasta perderse entre la multitud para esperar la hora en que diera inicio el concierto. 

Las puertas del recinto se abrieron y entre tanta gente pude acercarme más a ella, incluso pude rozar sus dedos de lavanda. Ella, emocionada se impacientaba por la hora a la que la música en vivo comenzara a sonar, incluso pude oír cómo se aceleraban los latidos de su corazón de tiza.

La muchacha de ojos de papel se había ubicado en primera fila, a escasos centímetros del escenario. Pude al fin ponerme a su lado. Allí entre el gentío su vestido rosa sobresalía entre las demás almas, ese color que merecía ser robado por lo bien que entallaba sus pechos de miel.

La última vez que vi a la muchacha de ojos de papel, ella bailaba y saltaba emocionada cuando su grupo favorito empezó a tocar. Nunca la había visto tan alegre. Entonaba las canciones tan fuerte que su voz de gorrión llegaba a mis oídos con más intensidad que la de los mismos Arcade Fire.

En cada canción ella brillaba más y más, era un sol que iluminaba todo el lugar, yo era un eclipse a su lado. Sólo podía observarla. Disfrutaba más de la energía que ella transmitía que del propio grupo musical que tenía en frente mío. Por un momento me sentí feliz. Así, las canciones venían como oleajes, una tras otra sin parar. Hasta que de sorpresa, cantaron su canción preferida.

La última vez que vi a la muchacha, en el concierto sonó “Crown of love”. De sus ojos de papel cayeron lágrimas y humedecieron el lienzo de su rostro. Sólo en ese instante ella me miró. Supe entonces que no la volvería a ver, llevaba un “adiós” escrito en sus párpados. De esa melodía surgió una bruma melancólicamente azul que nos envolvió y nos llevó a espacios muy lejanos, hasta hoy.

Acabado el concierto me perdí, la perdí de vista, la busqué entre los rostros desconocidos de la multitud pero ya no pude alcanzarla, y me quedé solo, perdido entre las calles de una ciudad que no conocía. No pude volver a encontrarla.



Fue hace tanto que no he vuelto a ver a la muchacha de ojos de papel que a veces olvido su mirada, pero suena esa última canción, y otra vez su rostro se dibuja en mis recuerdos.