martes, 6 de agosto de 2024
Tú siempre haciendo problemas
martes, 25 de junio de 2024
Un día de mala suerte
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| No tiene nada que ver con la historia pero me gustó el concepto. |
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| Saborear un café que no se puede pagar. |
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| Así luce un local que cierra a las 6:00pm, a las 5:40pm. |
sábado, 22 de junio de 2024
A mi psicólogo le caigo mal
lunes, 27 de mayo de 2024
El banco me dio 300 soles
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| Paciencia. |
lunes, 22 de abril de 2024
Reencontrándome con mi yo escritor
“Queridos amigos, tal parece que éste ha sido un gran año para este blog, en la medida de que se cumplieron todas las metas propuestas. En lo personal, quería dedicar un vídeo para conmemorar este evento, pero he tenido que salir de viaje y de momento sólo tengo un dispositivo móvil con una cámara low fi y una versión muy básica de blogger que no me permite ni alinear un párrafo.”
martes, 16 de abril de 2024
Carta abierta a mi hermana
Hace exactamente veinte años yo estaba a la mitad de mi carrera universitaria, demasiado metido en mis asuntos y tan desconectado de la realidad, que el saber que mi madre te daría a luz no alteraría los planes que tenía para ese día, que lo más probable eran salir con mis amigos a alguna fiesta de alguien a quien no conocía.
Desde el primer día que llegaste
a la a casa yo siempre te vi de lejos, quizás porque cada vez que quería
acercarme había demasiada gente a tu alrededor admirándote e intentando cuidarte,
o tal vez porque me sentía un poco celoso.
Recuerdo que el día que te
bautizaron yo llegué tarde, ni siquiera me vestí para la ocasión, sólo llegué para
cumplir con la ceremonia, robarme algunos bocaditos y poder irme cuanto
antes.
| La infame foto del bautizo |
Desde tus primeros años evité ser
un hermano cariñoso y cercano a ti, en esa época mi vida fuera de casa era la
que más me importaba, e intentaba estar lo menos posible con la familia. Tú no
tenías la culpa, simplemente yo era joven e imbécil, no era capaz de valorar todo
lo que tenía dentro de casa.
Siempre te hacía bromas pesadas
hasta el punto de hacerte llorar muchas veces, pero aún así tú con tan pocos años
tenías detalles tiernos conmigo, como hacerme algún dibujo o darme un abrazo. E
incluso ser la más animada en participar cuando hicimos la foto de Star Wars.
El día que me fui por varios años del país te di un medio abrazo muy rápido a la ahora de despedirnos, estabas llorando por algo que
querías en ese momento y no tenías a la mano. Tenías 4 o 5 años, no podía
pedirte más.
Me perdí toda tu niñez, no estuve
a tu lado en muchos cumpleaños y momentos importantes incluyendo tu paso a la
primaria. Cuando muy de vez en cuando llamaba a casa para saludar sólo hablaba
con mis padres, tú siempre estabas en la escuela y prácticamente nunca pudimos
coincidir.
Cuando regresé de visita después
de dos o tres años fui de sorpesa a verte a la salida del colegio. Te busqué
entre los demás niños y te vi, me miraste de lejos, gritaste mi nombre y
corriendo te lanzaste a mis brazos para darme ese gran abrazo tan largo y fuerte
que hasta ahora siento cada vez que te extraño.
| (recreación) |
Pasaron los años y regresé al
país, ya todos habíamos crecido. Yo tenía un hijo que necesitaba toda mi
atención y tú ahora eras la joven, la que prefería estar con sus amigos. La adolescencia
te pegó fuerte.
Esta vez intenté estar en todos tus
cumpleaños y fechas especiales, pero sentía que ya era un poco tarde, que no
podríamos tener la relación de hermanos a la que me negué cuando aún eras muy
pequeña.
Con el pasar del tiempo te fuiste
transformando en una mujer admirable, tan preocupada por su familia, tan atenta
y cariñosa, y además la más cercana a mi padre de todos los hermanos, y yo
siempre agradeceré eso, eras la que nos representaba, sobre todo a mí, que ya
no vivía en la misma casa y casi nunca tenía tiempo para estar con ustedes.
Encontraste a alguien a quien
amar y eso me dio mucha paz y felicidad, el saber que alguien estaría a tu lado
me hacía sentir seguro. Ver que alguien era capaz de merecer tu amor me causaba
mucha alegría.
Pasó el tiempo, cada vez fuiste
aprendiendo más y siendo más ambiciosa con tus planes al punto que decidiste
que lo mejor sería irte a estudiar a la distancia.
Llegó el momento de tu partida,
ahora eras tú quien se iba a buscar su futuro lejos de nosotros, a otro país
tan lejano y distinto que era sorprenderte ver que te entusiasmaba dejar el
nido, ya no había vuelta atrás.
Pero esta vez yo estaba contento,
hiciste tanto en estos años que ya estabas preparada para enfrentar al mundo y
todo lo que este pudiera lanzarte.
Hoy que es tu primer cumpleaños
que pasas lejos de casa, no puedo más que esperar que te hagas más fuerte con
cada día que pase, que el sentimiento de ternura que hay en tu corazón sirva
para llenar de amor esos miles de kilómetros que hoy te separan de la gente que
amas.
Y yo, cada vez más viejo y
gruñón, no puedo desear más que la próxima vez que te vea, darte un abrazo tan
fuerte y sincero como el que me diste tú esa vez hace ya tantos años afuera de tu colegio.
Te amo con todo mi corazón.
viernes, 19 de agosto de 2022
¿Ya tengo 40 años?
Cuando era un niño feliz allá por mis 10 u 8 años e iba a un centro comercial, a la hora de pasar por caja siempre me parecía que las personas que atendían eran mucho mayores que yo. Esa sensación de que los otros eran los adultos me duró mucho tiempo. Y no sólo con las cajeras, sino con la gente en general que ofrecía algún servicio, como doctores, empleados, taxistas, etc.
Conforme pasaron los años y fui creciendo, aún sentía que yo
era el más joven. Veía a todos con cierta admiración, elogiaba a las demás
personas que podían prestarme cualquier tipo de servicio. -Algún día yo también
seré grande- me decía siempre para convencerme que yo aún no había terminado de
crecer.
Pero una mañana hace pocos años, desperté y fui al
supermercado, llené el carrito de compras con los productos usuales que solía
adquirir para pasar el fin de semana con mis amigos. Fui a caja y la persona
que me atendió era una joven, evidentemente menor que yo. - ¿Qué está pasando?
- pensé confundido.
No supe bien qué hacer. Después del supermercado fui al
banco a tramitar mi tarjeta, y la persona que me atendió era al menos 10 años
menor que yo. -Esto no puede ser normal ¿es que estoy en otro universo y no me
he dado cuenta? –
Salí corriendo a la calle, confundido, desorientado, sin
saber exactamente qué pasaba. Miré a mi alrededor y constaté lo peor que temía: todos eran menores que yo... la señora de la limpieza, el taxista que me
esperaba, las parejas con hijos que paseaban de la mano, incluso la chica que
me gustaba… TODOS.
Tuvieron que pasar muchos días para aceptar esa nueva
verdad. ¿En qué momento crecí? Nunca me di cuenta, esa bofetada de realidad
remeció toda mi interpretación del mundo. Ahora, el adulto, el grande, el mayor,
era yo.
No pude aceptarlo, no podía resignarme a haber crecido. Pero
no podía hacer más, así comprara todos los Transformers que no pude tener de
niño y viera con mi hijo las películas que marcaron mi niñez, ya no había
marcha atrás.
Y el tiempo volvió a pasar, de repente dejó de emocionarme
cumplir años, de repente mi gata había fallecido a sus 12 años, de repente yo
estaba solo, de repente Bowie había muerto, de repente mi hijo ya tenía 9 años,
de repente sólo escuchaba The Cure.
Y esta mañana, abro los ojos y me doy cuenta que han pasado
40 años desde que llegué a este mundo. Me atemoriza la idea de envejecer y ser
la carga de alguien más, la inutilidad física, el volverse dependiente de
alguien más incluso para comer e ir al baño. Me atemoriza no poder ser consciente
de partir de este mundo cuando yo quiera.
Temo por mi legado (por dejar uno en realidad). Temo que con
cada año hay alguien menos en mi vida y no alguien más. Temo no poder ser capaz
de acompañar a mi hijo cuando sea adulto y necesite un padre que lo aconseje (así
como el mío me acompaña hasta ahora). Y sobre todo, temo por no poder pedir
ayuda cuando realmente la necesite.
He cumplido 40 años. No sé si es ya el inicio del final de
mi vida, o simplemente el comienzo de una vida nueva, de dejar atrás la
oscuridad que me invade desde el 21 de agosto de 2000, de atesorar cada momento
con mi familia, de decirles que los quiero cada vez que pueda, de abrazar a mis
amigos cada vez como si fuera la última… de poder volver a amar.
Cuarenta años ya… volveremos a vernos 40 años después?
sábado, 16 de enero de 2021
La Carmen
Mi madre me enseñó a no hacer trampa. Tal vez ella no lo recuerde pero cuando yo tenía 6 años ella me estaba tomando la lección y una de las preguntas era: ¿Qué es el diccionario? Yo tenía mi cuaderno al lado e intenté revisarlo para decir la respuesta, pero me descubrió y aprendí a la mala que eso no era honesto.
La Carmen representa un gran peso en mi vida. Creo que gracias a ella soy quien soy ahora. Esa mujer estuvo enseñándome (a su manera) cómo enfrentar el mundo. Por ejemplo, enseñarme a manejar bicicleta a punta de pellizcos o aprender a la mala que la comida jamás debía caerse del plato.
Yo fui el experimento, la prueba, su primer intento de ser madre. Y quizás por eso no la pasé tan bien cuando crecía. Intenté huir muchas veces y otras tantas me encerraba en mi mundo con tal de no cruzarme con ella en la misma casa. El rockanroll a todo volumen y la puerta con llave de mi habitación eran mi único refugio cuando los castigos eran casi incontables.
Pero luego crecí, y ella creció conmigo. Ambos aprendimos de los errores y de las cosas que no están bien. Ella tuvo la oportunidad de ser madre más veces y estoy seguro que aprovechó cada una de esas etapas para ser cada vez mejor. Así que puedo decir con seguridad que mi última hermana conoce a la mejor versión de la Carmen hasta ahora, salvo que se anime por un descendiente más.
Pero, aunque ella tuvo más hijos, yo sólo tengo una madre, y no tuve la oportunidad de ir mejorando como ella. Aprendí de cero. Aprendí que en el fondo todo lo que hizo cuando éramos niños sirvió para algo. Porque no todos mis recuerdos son malos, muchos de ellos son tiernos y reales.
Así que, puedo decir con seguridad que todo el amor que siento hoy por ella es real. Porque ese amor creció conmigo, y no tuve a otra persona más para dárselo. La Carmen es dueña de este sentimiento que me ha acompañado por mis treinta y tantos años . Y créanme cuando digo ella es y será la mujer más importante en mi vida.
Y claro que también la recuerdo con canciones. Tal vez ella no lo recuerde, pero yo sí. Yo tenía 5 años y mientras la Carmen planchaba la ropa, en la radio sonaba “La gata bajo la lluvia” de rocío Durcal. Y yo la miraba desde mi cuarto, hipnotizado al ver cómo la cantaba.
Así que espero que se quede tranquila, que no tengo padres favoritos. Somos lo que somos gracias a ella.
martes, 30 de junio de 2015
Las grandes tardes de Emaús
lunes, 29 de junio de 2015
Ceviche de comadrejas
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| Minutos antes de la catástrofe todo era felicidad. |
domingo, 28 de junio de 2015
Tour iglesias 2015
miércoles, 24 de junio de 2015
Días de junio
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| 32 horas de viaje |
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| Así llegaron. |
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| Así los ordené. |
Suicidio animal masivo
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| Muerte en las pistas |
jueves, 28 de mayo de 2015
Escribo que escribo...
"Escribo. Escribo que escribo. Mentalmente me veo escribir que escribo y también puedo verme ver que escribo. Me recuerdo escribiendo ya y también viéndome que escribía. Y me veo recordando que me veo escribir y me recuerdo viéndome recordar que escribía y escribo viéndome escribir que recuerdo haberme visto escribir que me veía escribir que recordaba haberme visto escribir que escribía y que escribía que escribo que escribía. También puedo imaginarme escribiendo que ya había escrito que me imaginaría escribiendo que había escrito que me imaginaba escribiendo que me veo escribir que escribo".
Salvador Elizondo. El Grafógrafo.
Revisando ayer el blog me di con la sorpresa de que el enlace a las entradas de mi supuesta autoría llevaba a la imagen que encabeza este post. El infame meme del hombre araña sesentero sentado en su escritorio, masturbándose, like a boss.
Lo vi y reí por buen rato. Luego reflexioné. Luego reí nuevamente. Y así.
Y sí, ya mucha vuelta he dado entre que escribo y no, entre que borro borradores y empiezo nuevos posts que dejo en blanco. Así, el meme de spiderman ha terminado siendo la excusa perfecta para animarme por fin a redactar lo que sea y limpiar la imagen mental que deben tener de mí mis compañeros de blog. Agradezco por tanto al gracioso que anda metiendo mano en la plantilla y lo invito a redireccionar el enlace a la etiqueta adecuada. La imagen de todas maneras ya ha quedado sintetizada en estas letras.
lunes, 25 de mayo de 2015
Crónica de una instalación fallida 2
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| Detalle de los aparatos instalados por Claro. |
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| Este aparato no sé qué es |










































